La UNCTAD lanzará el 21 de junio, en París, una Iniciativa de biocombustibles, a fin de ayudar a los países en desarrollo a aprovechar sus posibilidades en el ámbito de las energías renovables. La Iniciativa se presentará en una conferencia de prensa que se celebrará con ocasión del seminario sobre "La evaluación de las opciones en materia de biocombustibles", que organiza el Organismo Internacional de Energía (OIE).
Se va a constituir un grupo internacional de expertos para ayudar a los países en desarrollo a aprovechar al máximo el aumento de la producción, de la utilización y del comercio de biocombustibles. La UNCTAD coordinará las diversas actividades que se lleven a cabo en asociación con otros organismos de las Naciones Unidas, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y los centros de investigación aplicada.
Los biocombustibles (bioetanol, biodiesel y biogás), que se extraen de plantas de cultivo como las remolachas o los girasoles, constituyen sustitutos ecológicos de los combustibles de origen fósil, como el petróleo, que, según las previsiones, se agotará dentro de 50 años; el gas natural, que se agotará dentro de 60, y el carbón, que se agotará dentro de 200. La energía procedente de los combustibles fósiles, que han tardado millones de años en formarse, representa actualmente más de las tres cuartas partes del consumo mundial. Su utilización irreflexiva es una de las causas principales del cambio climático mundial y de la elevada concentración de agentes contaminantes en la atmósfera de las grandes aglomeraciones urbanas. La dependencia excesiva con respecto a esos combustibles lleva aparejadas, además, consecuencias importantes para la economía, la sociedad, la diversidad biológica y el clima, sobre todo en los países en desarrollo más vulnerables.
La Iniciativa de la UNCTAD se dirige a esos países precisamente y tiene por objetivo principal el de incrementar su competencia en el ámbito de la producción, la utilización y el comercio de biocombustibles. Otro de sus objetivos es lograr que los representantes del sector privado y los ciudadanos cobren conciencia de las dificultades que plantea y las oportunidades que ofrece el aumento de la utilización de los biocombustibles. Asimismo, la Iniciativa apunta a promover fórmulas que permitan generar inversiones nuevas, como el mecanismo para un desarrollo limpio.
En la Iniciativa de biocombustibles se insiste sobre las nuevas oportunidades que se abren a los países en desarrollo en el ámbito del comercio y las inversiones, sobre los efectos que ello tendrá en la reducción de la pobreza y sobre los impedimentos que dificultan la ampliación de la oferta de biocombustibles, así como su utilización y comercio. La Iniciativa permitirá poner a prueba los mecanismos para un desarrollo limpio que se implanten en el sector de la producción de biocombustibles, con miras a aumentar el número de proyectos de implantación de mecanismos de esa índole y el número de transacciones. Dará lugar a evaluaciones nacionales y sectoriales (inicialmente, de un grupo reducido de países) en las que se utilizará una metodología común para medir las posibilidades que ofrezcan los biocombustibles e incrementar su proporción dentro de las redes energéticas nacionales.
Los biocombustibles ofrecen muchas ventajas. En un momento en que los precios del petróleo no dejan de aumentar, la producción, el consumo doméstico y el comercio de biocombustibles reducen la necesidad de importar combustibles y aumentan la seguridad energética. La producción de biocombustibles favorece la creación de puestos de trabajo, la diversificación y el desarrollo de las zonas rurales. Habida cuenta de que permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, constituye un aliado de peso para luchar contra el calentamiento del planeta y cumplir los objetivos de reducción del Protocolo de Kyoto. Asimismo, puede abrir otra vía de desarrollo: al utilizar menos carbón, se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, se cumplen los objetivos de desarrollo energético y se aprovechan los incentivos financieros del mecanismo para un desarrollo limpio. También puede constituir una alternativa pragmática para los países desarrollados y en desarrollo que deban cumplir sus compromisos de lucha contra el cambio climático y los objetivos de desarrollo del Milenio.
Por último, mientras que muchas fuentes de energía renovable se obtienen mediante procedimientos industriales muy complejos y requieren tecnología e inversiones, la producción de biocombustibles se circunscribe al sector primario y se basa en técnicas locales que se pueden enseñar fácilmente a los más pobres.
En la Declaración Ministerial de Doha, aprobada por la Organización Mundial del Comercio en noviembre de 2001, se exhorta a celebrar negociaciones sobre "la reducción o, según proceda, la eliminación de los obstáculos arancelarios y no arancelarios a los bienes y servicios ecológicos" (párr. 31 iii)). Los biocombustibles derivados de actividades agrícolas sostenibles poseen numerosas características que podrían convertirlos en bienes ecológicos y ofrecer, a los países en desarrollo y a los de ingresos medios, la posibilidad de crear mercados de exportación sustanciales.
La Iniciativa de biocombustibles cuenta con el respaldo de la Fundación de las Naciones Unidas. |