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INTERVENCION DEL SR. PRESIDENTE DEL SENADO, EN EJERCICIO DE LA

VICEPRESIDENCIA DE LA REPUBLICA ARGENTINA

SENADOR MARIO A. LOSADA

III CONFERENCIA-DE NACIONES UNIDAS SOBRE

LOS PAISES MENOS ADELANTADOS


Sr. Secretario General de la Organización de Naciones Unidas,

Sr. Secretario General de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo,

Sr. Director Ejecutivo de la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados,

Señoras y Señores Delegados,

Diez años pasaron desde el último encuentro en Paris. Con pesar, debemos reconocer que los progresos que se atribuyen al proceso de globalización - fenómeno que caracterizó a esta ultima década - no sólo no han sido suficientes, sino que tampoco han impedido el agravamiento de dichos problemas.

 

Hoy tenemos en nuestras manos una nueva oportunidad de superar estas cuestiones en la agenda internacional.

 

En los umbrales de este nuevo siglo, somos nosotros, los responsables de las políticas, quienes tenemos el imperativo moral de remediar la situación de infortunio de los países menos adelantados.


Nuestras convicciones más profundas y nuestros propios intereses nos deben dictar este imperativo moral, ya que resulta absolutamente necesario preservar la paz y la seguridad internacionales para poder seguir viviendo en este mundo. Para ello, sin duda alguna, deberemos moderar nuestras ambiciones de riqueza y satisfacer, en cambio, las demandas de los más pobres.

 

Todos sabemos que la importante liberalización del sistema multilateral de comercio no cubrió todas las expectativas que se depositaron en él para asegurar la integración de las economías nacionales. No podemos permanecer impasibles, tolerando o resignándonos a que la brecha entre países ricos y pobres cada vez se ensanche más mientras la ciencia y la técnica avanzan y la producción mundial de bienes se multiplica rápidamente. Hoy vemos que ha aumentado el número de países menos adelantados. Por otra parte se verifica en las demás sociedades la existencia aun de marginación y exclusión, habiendo en algunas aumentado.

 

La ronda Uruguay nos comprometió a avanzar hacia una reforma fundamental para evitar las distorsiones y restricciones de los mercados agrícolas mundiales. No obstante, el sector agropecuario continua siendo hoy en día él más subvencionado de la economía mundial, en particular en los países desarrollados, contribuyendo así a perpetuar la pobreza en muchos países en desarrollo.

 

En efecto, las distorsiones introducidas en los mercados mundiales de productos agropecuarios por las políticas citadas penalizan a todos los países en desarrollo, y en especial a los países menos adelantados.

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Entre ellas, las subvenciones a la exportación constituyen el instrumento más distorsivo del comercio, ya que deprimen los precios internacionales, desplazan las exportaciones competitivas, disminuyen los ingresos de los agricultores no subvencionados, menoscaban los esfuerzos de estos últimos para ser más competitivos y reducen las posibilidades de los países en desarrollo de obtener beneficios del comercio mundial.

 

La Argentina, como país en desarrollo, con una economía fuertemente estructurada en torno a la actividad agrícola, está plenamente convencida que la conclusión de las negociaciones mandadas sobre la agricultura constituirá una de las acciones más significativas, si no la más importante, para abrir paso a la reversión de la situación actual.

 

La. Argentina reafirma su convicción en el rol vital de la liberalización del comercio como motor del crecimiento mundial. Pero el desmantelamiento de las barreras al comercio no basta para garantizar que se cumplan las metas de desarrollo. Por ello, debemos entender al comercio, como un medio para conseguir un crecimiento y desarrollo sustentable y equitativo.

 

Es por ello que la Argentina celebra todas las iniciativas en curso en favor de lograr mejoras reales de la situación de los países menos adelantados y, en particular, de aquellas que alientan su efectiva inserción en el sistema multilateral de comercio.

 

Un mayor acceso a los mercados debe complementarse con medidas efectivas que promuevan la capacidad necesaria para que los países menos adelantados sean competitivos en el escenario mundial.

 

Creemos que dichas iniciativas deben encuadrarse en un marco de liberalización profunda del comercio, así como de un crecimiento generalizado que se difunda a todos los paises en desarrollo. Si esas iniciativas fueran, en cambio, solo un gesto, una coartada para disimular un movimiento de fondo de orientación restrictiva o neo-proteccionista, que solo sirviera para desviar comercio causarían efectos limitados, obligándonos una vez mas a enfrentar un rotundo fracaso.

 

Tal como la experiencia pasada nos muestra, mas allá de la liberalización del acceso a los mercados para los productos de los paises menos adelantados, acechan los picos tarifarios, las tarifas regresivas y las barreras comerciales que aun en la actualidad penalizan a las exportaciones de los paises en desarrollo en su conjunto.

 

Por ello, las reflexiones sobre la globalización no se agotan en los enfoques netamente comerciales, ya que la globalización significa mucho más que la mera creación de mercados crecientes.

 

No podemos soslayar que la base de una economía sólida y pujante es un sistema político y social sano, que promueva los valores universales de democracia, respeto a los derechos humanos y a las minorías, e igualdad entre hombres y mujeres, por mencionar solo algunos. Simultáneamente, no cabe olvidar el respeto a las instituciones y las practicas de buen gobierno.


Por ello, resulta imprescindible la participación de todos los estamentos de la sociedad en el proceso de diseño y toma de decisiones, de modo tal que las mismas alcancen legitimidad y
viabilidad en la vida de los pueblos. Sin este esfuerzo en dirección a una mayor transparencia, no podrá ser encarada eficientemente la lucha contra la pobreza

Ese es el compromiso que hoy debemos reafirmar y poner en  practica sin dilaciones.


Muchas gracias.