Según ha puesto de manifiesto la UNCTAD, la productividad agrícola decrece en un tercio de los PMA y queda cada vez más rezagada en relación con la de los demás países en desarrollo.
En el período que va de 2000 a 2003, la productividad de las labores agrícolas de los PMA correspondía aproximadamente al 46% de la de los demás países en desarrollo y a menos del 1% de la de los países desarrollados. La magra productividad del trabajo, sumada a las reducidas dimensiones de las explotaciones agrícolas, es la causa principal que explica la pobreza rural de estos países.
Incluso en los PMA que poseen tierra en abundancia, existe una desigualdad en la distribución de las tierras de laboreo. De resultas de ello, por carecer de la tierra necesaria los hogares más pobres a duras penas logran subsistir de la agricultura y, en consecuencia, son cada vez más quienes abandonan esta labor. El "éxodo a la ciudad" afecta a más de la mitad de los PMA en lo que va del decenio y, a menos que se le ponga freno, es probable que la otra mitad siga el mismo camino en el futuro previsible.
La creación de empleo en la economía no agrícola, ingente reto para los PMA
En el período comprendido entre los trienios 1980-1983 y 2000-2003, la productividad de las labores no agrícolas retrocedió en el 80% de los PMA de que se poseen estadísticas. Paralelamente al fenómeno de la desindustrialización acarreado por ese descenso y que, a su vez, provocó que se redujera la cuota del PIB correspondiente al valor añadido de la industria, en estos países se permitió que proliferara la actividad económica no estructurada.
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En el curso de dos últimos decenios creció notablemente el porcentaje de la mano de obra ocupada en las empresas del sector no estructurado (con relación al conjunto de las actividades no agrícolas). En la mayoría de los PMA de que se dispone de estadísticas, el empleo informal representa del 70 al 80 % del total de la economía no agrícola. En lo que se refiere a los resultados de la producción, la diferencia de productividad entre los sectores estructurado y no estructurado es considerable, y a este último corresponde del 40 al 50% del valor añadido de la actividad no agrícola.
La mayoría de los nuevos puestos de trabajos (93%) de los PMA del África subsahariana se crearon fuera de la economía estructurada. En Benin, por ejemplo, se calcula en el 17% la diferencia de productividad entre ambos sectores de la economía. |
En estos países la productividad del trabajo en general, es escasa porque la mayoría de los trabajadores procuran ganarse el sustento en empresas hogareñas tanto en el medio rural como en el urbano, con bajo nivel de educación e insuficiente capacidad tecnológica, herramientas rudimentarias, infraestructuras deficientes y débiles instituciones de apoyo. Ello refleja las dificultades que traban los tres motores impulsores de las capacidades productivas, a saber, la acumulación de capital, el aprendizaje tecnológico y el cambio estructural. |